07 de Febrero de 2020

EL DIVORCIO ES UNA PETICIÓN PERSONAL SIN APELACIÓN

El Fuero de Familia fue uno de lo que más modificaciones tuvo en la reforma del Código Civil y Comercial y más precisamente en lo concerniente al divorcio, en razón de las grandes transformaciones producidas en la sociedad que impactan inexorablemente en las familias.

Consultada respecto a la regulación legal del divorcio, la Dra. María Alejandra Soria Vildosola, integrante del Tribunal de la Cámara Civil de Apelaciones de Primera Nominación, manifestó que el actual cuerpo normativo elimina el divorcio por causales subjetivas, el incausado y el llamado “por presentación conjunta”. En su lugar rigen el divorcio bilateral, peticionado por ambos cónyuges y el unilateral, peticionado sólo por uno de ellos.

En esa línea de pensamiento, indicó que los motivos que llevaron al legislador en oportunidad de la reforma, a imponer la declaración del divorcio mediante “sentencia judicial” obedecen a razones absolutamente atendibles. Las mismas se centran en los efectos del divorcio, los cuales pueden ser convenidos por las partes, como es el caso del divorcio bilateral o propuestos por las mimas, como ocurre con el divorcio unilateral.

En tanto, explicó que en caso que exista acuerdo entre las partes es el juez quien tiene la facultad de aprobar u observar el mismo, en atención a la existencia de intereses de orden superior. En tanto, en caso que existan hijos menores de edad con capacidad restringida o incapaz, además del magistrado, interviene el Ministerio Pupilar.  

De tal modo, en el caso de la presentación de propuestas, la intervención del juez es fundamental con el objeto de avenir a las partes y lograr los mayores y mejores acuerdos posibles.

“Se trata propiamente de una petición, tal como literalmente lo expresa el art. 438 del CCyC y no de una pretensión. No es una facultad del juez el declarar la disolución del vínculo matrimonial, sino un deber. En tal sentido, la citada norma reza que en ningún caso el desacuerdo en el convenio suspende el dictado de la sentencia de divorcio", remarcó

Es decir, que lo que puede ser materia de controversia, en el caso de no arribar las partes a los acuerdos necesarios, serían los efectos tanto patrimoniales como personales del divorcio.

Estas cuestiones deberán ser dirimidas por el juez de conformidad con el procedimiento previsto en la ley local. Son estas decisiones judiciales, las referidas a los efectos del divorcio, las que son recurribles, no así, las que declaran la disolución del vínculo matrimonial.

De esta forma se superan muchas de las desavenencias que pudieren existir entre los cónyuges, evitando un desgaste jurisidiccional innecesario, con el consecuente perjuicio tanto para los cónyuges como para los hijos del matrimonio. De éste modo se aminoran las controversias y se acelera la regulación de los efectos, como consecuencia de la disolución del vínculo.         

Finalmente, la magistrada mencionó que la voluntad del legislador es resguardar la libertad individual, privacidad y dignidad de los sujetos, sin que el Estado se inmiscuya en la intimidad de la vida de los cónyuges, como tampoco en la elección autónoma de sus planes de vida.  

De éste modo se fortalece el principio de solidaridad familiar, evitando largas y penosas contiendas, como las que suscitaban en el caso de las causales subjetivas actualmente inexistentes, que inciden de forma negativa en las relaciones personales, tanto de las partes como con los hijos.

Tampoco es justo la injerencia del Estado en la determinación de un lapso de tiempo de separación para iniciar el divorcio, como sucedía en los casos de causal objetiva previstas en el anterior Código Civil, cuando entre los cónyuges ya no existía un proyecto de vida en común. Se considera también inaceptable dejar librado al arbitrio judicial el otorgar o negar la declaración de divorcio por presentación conjunta, concluyó.





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